domingo, 8 de agosto de 2010

Bitácora Londres: Día 3.

Día de aeropuerto:

Hoy no nos hemos despertado muy frescos, es más estamos tan cansados que hubiera merecido la pena grabar el momento del despertar: suenan las alarmas de los teléfonos móviles, primero la de uno, la apaga y se da media vuelta, luego la de otro, idem, y todos escurriendo el bulto.

A pesar de los pesares y tras una madrugada Londinense mojada por la lluvia nos hemos preparado y algunos hemos bajado a tomar un desayuno típico de estas tierras. Y digo desayuno porque era por la mañana no porque fuera precisamente un desayuno al que estamos acostumbrados, para nosotros hubiera sido como una comida ( huevos fritos, patatas con cebolla, bacon, salchichas, tomates asados...) en fin ¡una delicia!. Para quien le interese, hemos estado justo en el local contiguo al albergue y la llenada de buche nos ha salido (añadiendo también la bebida) por unas 6 libras.

Estuvimos echando un vistazo en foros etc y nos dimos cuenta de que el aeropuerto de Londres- Stansted se llena de gente y se hace pesada tanto la facturación como el embarque, por ello en cuanto que hemos estado preparados tras el desayuno hemos corrido a tomar un bus que nos llevara al aeropuerto (National Express, el mismo autobús que nos ayudó a llegar al centro nada más aterrizar en Londres).
A realizar nuestra hazaña comenzamos sobre las 11:30 de la mañana y el vuelo, aún siendo a las 16:55, nos ha hecho emplear bastante tiempo, hemos estado justos. No había una cantidad desorbitada de gente pero sí que nos tocó comernos el coco buscando el puesto de facturación, un lugar donde comer y la puerta de embarque.
En el vuelo todo bien pero los aterrizajes de nuestros pilotos de Rayanair dejan mucho que desear, a pesar de que intenten suavizar el asunto con unas trompetitas nada más llegar al destino xD.



Pero lo mejor está por llegar y es que al llegar hemos tenido un movidón, primero para encontrar la residencia, porque nos hemos perdido como tontos atravesando el hospital, y después intentando colocarnos en las habitaciones tal y cómo pedimos a través de la agencia y que, según se ve, no sirvió para nada. Cada uno estába ubicado en un lugar diferente, las parejas no eran las que dijimos, incluso en la lista aparecía un chico que al final decidió no venir. Vamos un desastre total.
Lo bueno ha sido que hemos acabado tomando cerveza en el apartamento del conserje, un chico joven austriaco al que cariñosamente le hemos apodado " Pachorra" por la tranquilidad que gasta el amigo... xD

Por cierto estamos en un barrio tremendamente kinki muchachos ¡esto es la guerra!

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