No nos aclaramos, no queremos que cambien nuestro espacio.
Si tenemos un lugar conocido, con columnas y otros objetos contra los que chocar, objetos que
antes no tuvimos o no vimos, nos sentimos agobiados e intimidados. Si, por el contrario, una vez
acostumbrados a estos obstáculos, desaparecen o nos los arrebatan, nos sentimos desprotegidos.
¿Y al ver nuestra habitación vacía? En realidad es lo mismo... no quieres verla blanca,
aunque tampoco saturada por ejemplo de voces sin sentido y de gente que te atosiga.
Tengo la cabeza llena de pájaros negros, a ver si esta noche me dejan descansar. Es que
siempre ando con historias para no dormir, nunca mejor dicho, y sin ayuda de nadie las repaso,
será por si acaso se me olvidan ¿no? si... pero creo que a veces sobran.
Hoy dejaré la persiana de la habitación más alta de lo normal así mañana me acordaré
de que tengo que abrir los ojos y no sólo mirar, sino observar y concentrarme.
Espero que, pase lo que pase, no estemos perdidos.
En fin voy a dejarme de esbozar garabatos a estas horas de la noche.
Ahí quedan unas cuantas palabras rotas. ^^
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